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lunes, noviembre 09, 2009

9 de noviembre en Alemania

Hoy, desayunando en la cafetería, escuché este tema. Era otra versión, de estudio, pero digamos que así arrancamos el día en Berlín.


Porqué no es feriado
El nueve de noviembre, según el año que acompañe, tiene diferentes significados en la historia alemana. En 1918, marcó el fin de la monarquía y el comienzo de la Weimar Republic. En 1923, fue la fecha del intento de golpe de Estado de Hitler y miembros del Partido Nacional Socialista de los Trabajadores. Fue a prisión entonces, donde escribiría el libro que hoy está prohibido en Alemania. En 1938, con Hitler en el poder, el 9 de noviembre tuvo lugar la Noche de los Cristales Rojos. Se destruyeron 1400 sinagogas entre Alemania y Austria, más de noventa judíos fueron asesinados, y miles arrestados. El 9 de noviembre de 1989, cae el muro de Berlín. En Alemania no es feriado porque no queda claro si el día sería para conmemorar, para festejar, para honrar víctimas.

20 Jahre Mauerfall Fest der Freiheit

A las seis salí de Pankow para llegar al festival en conmemoración de la caída del muro. El evento era en las Puertas de Branderburgo, a unos cuarenta minutos de mi residencia. Fui con Candela, otra argentina. Ya cuando pizamos Alexanderplatz, era un mundo de gente, todos agolpados contra la reja que separa a la multitud de la pieza principal: el dominó artístico que representaba al muro. Caminamos como pudimos, abajo de la lluvia (no podía no llover en Berlín un 9 de noviembre...), atravesando charcos con botas, una cámara de video profesional, otras fotográficas y mucha buena onda. Caminando en un mar de gente, las aguas se hicieron densas y llegamos a una baranda. Una barrera. O eso pensamos. En verdad no había nada, solamente policías que decían que no podíamos pasar. El concierto de Barenboim estaba por empezar y todavía estábamos lejos. La gente protestaba, algunos comentaban que el muro había vuelto, y una chica menudita de campera blanca, se deslizó por un hueco y salió corriendo. Cinco minutos más tarde, todos empujábamos. Finalmente pasamos.
Nos ubicamos en un hueco desde donde veíamos un pedazo de la Branderburgo y la pantalla gigante. A un metro nuestro, el comodín.
A pesar de la charlatanería, pudimos escuchar algo del Maestro. Fue increíble presenciar los discursos de los líderes mundiales ahí, a unos cuantos metros de donde estábamos paradas. Fue increíble y confuso. Primero habló Klaus Wowerein (el alcalde de Berlín), luego Sarkozi. El presidente francés (sans Carla) habló de que lo que sucedió en Berlín fue un acontecimiento para el resto del mundo, una experiencia compartida. Siguió Dmitri Medvedev (presidente de Rusia). Siguió Gordon Brown (Primer Ministro de GB). Dijo que lo que pasó en Berlín, pasó en todo el mundo. Que es un ejemplo de lo que puede lograr la gente cuando se mantiene unida para luchar en contra de la represión, en contra de la tiranía y en contra del calentamiento global (?). Si. Incluyó eso en la lista. Si. De las cosas que el Ser Humano tiene que dar batalla. Bueno. Ah, si, y Gran Bretaña sigue estando en el corazón de Europa. Ok. Siguió Hillary, lovely Hillary que movía la cabeza al ritmo de la Sinfonía 7 de Beethoven. Habló de cómo lo que pasó en Berlín en verdad lo vivió todo el mundo, como una manifestación de la Humanidad a favor de la libertad de expresión. "Y ahora los dejo con un hombre que ha atravesado muchos muros..." luego de presentar al presidente de Estados Unidos como a un héroe o estrella de rock comprometida con la paz mundial, se proyectó un cordial saludo de don Obama. En ese espacio, Barack usó su tiempo y el de los berlineses para recitar una parte del preámbulo de la Constitución norteamericana, habló de la libertad como valor por encima de cualquier otro y de cómo lo que pasó en Berlín lo vivió el mundo entero. Cerró los discursos Angela Merkel.
Luego, dos presentadores de televisión hicieron entrevistas a Mikhail Gorbachev y Hans-Dietrich Genscher, entre otros. Tocaron don bandas alemanas y Bon Jovi (?), que estuvo presente el mismísimo día de la caída del muro, con su pica de mano y sus rulos ochentosos, escarbando el concreto para llevarse un memento.
Finalmente, empujaron la hilera de dominós en tres momentos diferentes. La que estaba delante nuestro fue la última. Para ese entonces, ya éramos todos bastante amigos en los diez metros cuadrados que nos rodeaban. Los de adelante cerraron el paraguas, el francés que se enojó porque me paré entre él y su amigo ya me apreciaba y habíamos logrado un aire de convivencia aceptable, casi feliz. Cuando pasaron las fichas gigantes (pintadas por artistas, niños y gente común de todas partes del mundo), la gente gritaba y aplaudía. Una sensación increíble de estar viviendo este festejo en comunidad. La noche cerró con un cielo incediado de fuegos artificiales.

lunes, noviembre 02, 2009

Sobre muros


Recién vengo de la clase de Alemán. Teníamos que escribir de tarea un párrafo sobre alguien muy famoso de origen germano (Alemania, Austria, Suiza). Yo escribí sobre Franka Potente. Y al terminar de leer, inevitablemente se habló de cine.
A Dirk no le gustó "Corre, Lola, Corre" (1998). A mi me encantó y a Bori (Hungría) también. Los demás no conocían la película (creo que tiene que ver con que tienen menos de 20 años). Luego se habló de "Goodbye Lenin". Debo haber visto esa película dos o tres veces fácil, porque me encanta. Me acuerdo que la primera vez la vi con mi hermano en el living de una de nuestras casas. A Dirk y a Bori no les gustó esa película. "Es la típica visión que tienen los del oeste sobre lo que piensan que era la vida en el este", dijo el profesor. Seguido de eso agregó que a la mayoría de los que vienen de países del este no les gusta esa peli.
Otra, tiene que haber otra. "La vida de los otros", dije. Excelente película. No, tampoco. David (México) mencionó "Fitzcarraldo". Y esa parece que le gustó. Yo dije que me sentía muy del oeste. "Es que sos, buey", me dijo David.
Ahora necesito conseguir esa película. Necesito entender el otro punto de vista. Hasta ahora lo ignoraba. Hay cierta facilidad en dividir el mundo en Oriente y Occidente, pero me parece que las cosmovisiones son muchas más. En Berlín se nota la gente que es del Este y la que es del Oeste. Pasaron 20 años pero se nota igual. Porque a veces, si, no hay muros en concreto, ¿no? Pero me da la impresión que sigue habiendo diferencias, divisiones. Y se me escapan esas diferencias de percepción.

jueves, octubre 29, 2009

Derribando muros

Yo nací y me crié en Berlín oriental. ¿Porqué quise pasar al oeste...? Eh... Me sentía oprimido. No me sentía en plena libertad. Quería conocer, viajar. Ir a Paris, a Venecia, conocer el mundo. En Alemania oriental era imposible hacer eso. Por eso decidí cruzar el muro. La primera vez no pude, la segunda lo logré. Y era considerado un criminal por abandonar mi país. Había gente que cruzaba porque quería ganar más dinero, o poder comprarse más cosas, tener un mejor auto. Yo no. Yo quería conocer qué más había ahí afuera.
Y viví dos semanas como prófugo en Berlín oeste. Estaba trabajando de mozo en un bar la noche que se abrió el muro. Había escuchado algo en la radio, pero no entendí bien. Así que cuando llegué a mi casa, llamé a una amiga, que también era refugiada del este. Decidimos ir al lugar, a ver qué pasaba. Llegamos a Hamburger Bahnhof y era un caos de gente. Nadie sabía bien bien lo que pasaba, ni siquiera los oficiales. La gente del lado oeste estaba esperando para ver si podían pasar, y los del este también. De pronto se abrieron los controles y las personas, en bandadas, se mezclaron, los del este al oeste, los del oeste para allá. Todo era una confusión. Recuerdo que un hombre me vino a pedir monedas para hablar por teléfono con su familia, y en medio del entusiasmo le di cinco marcos, que en aquel entonces era bastante. Y de todas formas no le servía, porque era billete.
Mi amiga y yo estábamos parados y teníamos miedo de pasar. Eramos prófugos ante la ley. La línea estaba ahí, a un metro, gente yendo para todos lados, pero no podíamos dar el paso. Le preguntamos a un oficial, y nos dijo que pensaba que no habría problemas. Antes, si te atrapaban, eran mínimo dos años de prisión. No nos conformamos. Buscamos al oficial de mayor rango, y nos confirmó que podíamos volver al este.
Fue una alegría inmensa. Enseguida fuimos a buscar a otra amiga, que se había quedado en el este. Ella me había guardado algunas cosas de valor de mi departamento cuando yo me fui, antes de que vinieran del Estado a clausurarlo. Se llevó fotos, libros, cosas así. Estaba durmiendo, eran las doce de la noche. Le tocamos timbre. No entendía nada, imaginate, cuando ella se fue a dormir el muro seguía en pie. No entendía como estábamos ahí. Le dije, "dale, cambiate, vamos a la frontera que se abrieron los controles". Y nos fuimos al muro a festejar.

Dirk (profe de alemán) me cuenta su historia y se emociona. Los ojos le brillan; a mi se me hace un nudo en la garganta y se me eriza la piel.

lunes, octubre 12, 2009

jueves, octubre 01, 2009

The Story of Berlin


El martes fuimos al museo "The Story of Berlin" (La historia de Berlin). Fue una experiencia interesante. Yo diría que el objetivo de todo el circuito era, además de conocer hechos y formas, que uno pudiera sentir como se vivía en cada momento clave de la historia de esta ciudad.La primera parte fue recorrer un refugio anti-bomba atómica. Nos mostraron un sótano donde vivieron durante dos semanas 2.000 personas. Esta fue una de las partes que más me impresionó. El cieloraso era bajo y las lucez, azules. Las "camas", una suerte de estantes de alambrado
suspendidos unos encima de otros, ocupaban gran parte del lugar. Se preguntarán porqué los baños privados tenían cortinas en vez de puertas. La verdad que no, pensé yo. Debe ser para ahorrar en costos, digamos, por el mismo motivo que no había almohadas.

Era para que las personas no fueran a encerrarse para suicidarse en soledad, dijo la guía.
El cuarto de enfermos tenía en el fondo una fila de bolsas negras del tamaño de personas, y yo me pregunté si así apilaban a los muertos del lugar.










Al finalizar el recorrido del refugio, la guía preguntó si alguien quería probar las camas, y muchos lo hicieron, pero a mi me dio impresión.











Luego, arriba, había varias instancias en el recorrido. Una de las que más me impactó fue la de la pluralidad religiosa en Berlín. Era un cuarto todo iluminado (por eso algunas fotos parecen quemadas en el fondo... sólo piensen que las personas están iluminadas por Dios =]) con un mueble circular en el centro.
En una de las puntas había una triple cajonera, una para cada una de las religiones monoteístas. Cada cajón mostraba los elementos fundamentales de cada religión: la Biblia, la Tora, el Corán, etc.

Cada cajón del mismo nivel tenía cosas diferentes, pero el último cajón de los tres era igual: un espejo. A mi me pareció una linda idea, y le saqué una foto.










Más tarde, una chica, al abrirlo dijo "This is soft knowledge! (no sé cómo traducir esto... algo así como filosofía básica) Get to know yourself!" (Conocete a ti mismo). Al fin de cuentas, ese es el punto de todas las religiones, ¿no?








Luego recorrí toda la parte del antisemitismo.




Finalmente, la del Muro.

Cuando uno llega a la etapa en que se puede atravesar la pared, y literalmente hay que hacerlo para salir del museo, un guardia le pide al pasante los papeles en alemán. Luego sigue gritando algunas cositas, que no pude deducir, pero me gustaba pensar que se enojaba porque no le daba nada y pasaba de todos modos.
Y ahí no más, a la salida de todo ese camino histórico, por supuesto, el giftshop.