A mi me costó retomar. En Berlín desarrollé un proyecto de corto documental, presenté la propuesta en la facultad y lo aceptaron. Me lo financiaron y me prestaron los equipos. Salí a filmar a la calle, al subte, al tranvía, hice entrevistas. Lo puse en mi CV, en estado de postproducción. Lo llamé Ausländer, que quiere decrir "extranjero" en alemán. Y desde que llegué no lo volví a mirar. Me parecía que estaba feo, que los planos no eran copados, que no estaba bien filmado, etc. Un día volví a mirar el material. Y me gustó. Y se me ocurrieron ideas y empecé a armar algo. Así fue que edité el trailer, con la ayuda de Diego. Acá lo posteo. Fue muy bien recibido. Yo, por mi parte, me maravillé con los geniales resultados de no abandonar mis propios proyectos.
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viernes, octubre 29, 2010
sábado, septiembre 11, 2010
domingo, marzo 07, 2010
Reirse fuerte
Anoche fue el cumpleaños de Anika, la novia alemana de Juanfe, el amigo argentino de un amigo de Diego, y ahora todos somos amigos. Llegamos al lindo departamento en Wedding, y saludamos tímidamente con un "Hallo". Pensamos que todos eran alemanes. Resultó ser que la mitad de la mesa era argentina, y de Zona Norte. En frente nuestro estaban Leo (compañero de trabajo de Juanfe) y la mujer, y al lado de Diego, Tobías, el hermano de Juanfe. Nuestra mitad de la mesa hablaba casi a los gritos, haciendo aire entre las risas, porque hablamos de todo: de cómo en Alemania no saben cortar carne, de cómo traer carne de Argentina, de un sitio que te vende desde parrillas hasta quebracho para hacer asado (que te sale una fortuna), de una parrilla en Kreuzberg, de los títulos de Crónica TV, de los diarios argentinos, chistes de santeagueños, del colegio católico al que fuimos la mayoría de los que estábamos ahí, del Huerto de los Olivos, de la UCA, de la pollerita de las chicas del Praga, del colegio del Estado. Nos reímos de eso y nos reímos de nuestra risa y al final le dije a Diego hacía rato que no me reía tan fuerte.
domingo, febrero 07, 2010
Bruselas, a la casa de Gönna
Conocí a Gönna cuando hice el seminario en Austria, en 2008, el mismo lugar donde conocí a Sarah. Ella es alemana, así que cuando supe que iba a estudiar en Berlín, le avisé. Me dijo "Buenísimo, pero yo vivo en Bruselas. Vení a visitarme cuando quieras!". Así que hacia allí nos dirigimos después de Amsterdam. El fin de semana se fueron a Estocolmo, y nos dijeron que nos quedemos en su departamento. Diego y yo aprovechamos para conocer más. Bruselas es una ciudad confusa. No hay nada que sea propiamente de esa ciudad, que tenga algún peso histórico. Visitamos el Manneken Pis, una estatuita diminuta que casi no vemos, de un nene haciendo pis en una fuente (?). Por otro lado, Bruselas se presenta como LA CIUDAD cosmopolita. Entrar a un bar es escuchar cuatro idiomas diferentes hasta llegar a la propia mesa. Además, existe un colegio para los hijos de los funcionarios de la Comisión Europea, donde eligen en qué idioma quieren aprender cada materia. Esto me lo contó una amiga de Gönna, cuando le pregunté cuál era la lengua madre de su novio. "Uf, es que él no tiene lengua madre. Fue al Colegio Europeo desde chico, así que habla cuatro idiomas a la perfección". Yo creo que esta diversidad cultural y tolerancia es lo que caracteriza a la ciudad.
Visitamos Atomium, un "monumento" alejado del centro de la ciudad, que se construyó para la Exposición Universal de 1958, la primera después de la Segunda Guerra Mundial. En aquel entonces, y después de tremendo desastre, se planteó el evento como verdaderamente universal. Quería transmitirse un mensaje de tolerancia y multiplicidad, una voluntad por mantener la paz entre naciones. Una de las formas en que se hizo esto fue el empleo de asesoras políglotas que ofrecían ayuda y promocionaban la exposición en toda Europa. En aquel momento era el pabellón principal de la exposición, hoy en día es una bella estructura desde donde se puede mirar la ciudad. Tiene exposiciones sobre futurismo y la idea de modernidad entrando los '60, además de otras exhibiciones temporales.
Esa visita estuvo muy linda también. Lo único negativo fue el domingo, cuando quisimos volver a Berlín y no pudimos, porque el tren se había cancelado. Tuvimos que sacar pasaje para otro tren, y esperar tres horas. En frente nuestro, una loca con barba hablaba con el viento, y Diego me decía que le gustaría saber francés para poder hablar con ella. Yo miraba el reloj y contaba los minutos de a veinte, mientras trataba de resolver un sudoku.
viernes, enero 29, 2010
Amsterdam
Mathijs es un excelente cocinero y una gran persona. Nos hospedó en su departamento de estudiante, un monoambiente que se estiraba desde la puerta de entrada/ventana principal, hasta el patio común del gran block de estudiantes. Inflamos un colchón, y allí dormimos tres noches.
Llegamos el sábado a la noche, un dos de enero largo por las demoras con el tren, y nos esperaba con una regia torta de vegetales al horno. De todas sus delicias, no supo decirnos cómo hacía las cosas. Nos contaba el proceso, pero siempre improvisaba todo.
Salimos con sus amigos, bicicleteamos como el 99% de la gente que vive en esa bonita ciudad, tomamos cerveza holandesa, es cucham osver dadesper dimos el equilibrio es una relación de tiempo y espacio en la que el espacio se mantiene constante durante un tiempo determinado; cuando estás ebrio, sucede que esa medida de tiempo se achica considerablemente y tenés necesidad de balancearte, como estás haciendo ahora, Ma thijssosun genio, no, estudio física, va mosa ca mi narpor lospuen tesdeAmsterdam, lano chestá lindaha cen dosgrados, genial, paraquestoy aden trode unaburbuja, te juro, ¿vamosaco mer repollitosde bruselas? Dalepe rova mosen bici.
(*Los holandeses son altos)
lunes, enero 18, 2010
Esto de surfear sillones
La primer casa fue la de Hanno y Ninette, en Friburgo. Yo le había escrito a él para ver si nos podía hospedar. Era una fecha complicada, fines de diciembre, y teníamos muchas respuestas negativas. Hanno me dijo "mirá, no voy a estar en Friburgo en esa fecha, pero si querés te presto mi casa" (!!!). WHAAT???!!! Si, así como lee. Además hablaba argentino, porque había estado un año haciendo trabajo solidario en Baradero, en el 2003. Al final arreglamos que un amigo de él nos iba a buscar al tren y nos daba la llave. Diego y yo no podíamos creer que alguien nos prestara su casa sin conocernos. Yo le dije que no había problema, y él elaboraba teorías de asesinos seriales y trampas para turistas desprevenidos.

Cuando llegamos a Friburgo, nos vino a buscar Bjorn en bici. Caminamos hasta la casa unos veinte minutos. Bjorn se quedó como una hora con nosotros tomando te y charlando. Él también había estado en Baradero. La casa era chiquita y muy bonita. Hanno y Ninette la decoraron al estilo cubano/latinoamericano. Y nos habían dejado un vino de regalo.
Vivimos en esa casa tres días. Antes de partir, llegó Ninette con su hermano. También hablaba argentino, y le dio pena que nos fuéramos. "Cómo, ¿ya se van? Uy pensé que se quedaban más días". Nos ofreció llevarnos a la estación en auto, pero preferimos caminar por la bonita ciudad una vez más.
Así empezó nuestra vida en Couch Surfing. Siguiente parada: Amsterdam, al depto de estudiante de Mathijs.
martes, enero 12, 2010
Año Nuevo en Berlín
Las personas que encontramos en el camino nos preguntaban "Y dónde van a pasar Año Nuevo?". "Volvemos a Berlín", decíamos siempre. Y ponían cara de "Uf... Berlín" + sonrisa cómplice. Habíamos escuchado que se ponía genial, y decidimos volver. Es raro, pero la vuelta se sentía como volver al hogar.
En los dorms había bastantes pibes que no se habían ido, o que ya habían vuelto. La noche del 31 hicimos una cena entre todos, éramos cerca de quince. Yo llevé torta brownie para compartir, todos aportaron cosas ricas. Había muchas golosinas rumanas y papás Noel de chocolate.
Año Nuevo en Berlín quiere decir fuegos artificiales constantes desde las seis de la tarde. En nuestra calle había tres grupitos de chicos, cada uno con sus municiones bombardeanos el aire. Y a medida que pasan las horas, se escuchan más y más seguido. A las diez y media nos fuimos a celebrar a otro lado. Alina trajo suika de Bucarest, y los demás aportamos vino y cerveza. Con la mochila cargada nos dirigimos primero a la casa de un ex ECLA, y media hora antes de las doce salimos para Mauerpark, uno de los centros de reunión (otros podían ser Brandenburger Tor, Potsdamer Platz, etc). En esa corrida ebria, esquivando patinadas en el hielo que cubre el piso, en ese momento de "Dale, no llegamos, no llegamos!" suena el celular. Padre me dice "Feliz Año Nuevo!", me pasa con Madre, que no me entiende, me pasa con Facundo (mi hermano). A esa altura yo hablaba en un castellano centroamericano inentendible.
Dejé el celular a un lado, nos juntamos en ronda y contamos de diez a cero. El cielo explotaba con colores. Todos nos abrazamos y saltamos. Diego y yo pensamos que er auna buena idea deslizarnos en bolsa por la nieve. Si, completamente ebrios, nos tiramos por esas colinas nevadas que ven ahí. Después nos encontramos con berlineses copados que nos prestaron sus trineos, y nos tiramos varias veces. Los demás se fueron a una fiesta.
Cuando nos cansamos de caernos, subir, tirarnos, caernos, etc; nos dirigimos a la fiesta. Alina todavía tenía dulce suika. En una casa abandonada de Kreuzberg, la gente bailaba y un dj le ponía mucha onda a la noche.
Ahí nos quedamos hasta que nos duró la ronda. Sumergidos en el festejo socializado de Año Nuevo. Eso es celebrar en Berlín.
martes, diciembre 15, 2009
Frases de Diego en Berlín
* - (M) Mirá que no todos hablan inglés, eh.
- (D) ¿Si? A mi en Frankfurt me pasó re poco eso, solamente el 25% no hablaba inglés.
- (M) No, acá en Berlín para mi fue más tipo 60%
- (D) Y eso es porque te ven cara de campo.
* ¿Ves ese tipo que va allá como se corre? La gente se aleja de vos porque te tiene miedo. Mirá como te chorrea sangre de la boca, parece que te comiste una paloma. (El día que fuimos al dentista.)
* Che... mirá lo que es esta heladera... Yo le estoy pagando la universidad al hijo del dueño de JA!
* Te peinabas con lengüetazo de vaca cuando eras chiquita , ¿no? Tenés vestigios de lengüetazo de vaca. Más bien era lengüetazo de dinosaurio.
* Ya está, me volví fan de JA! Voy a sacar el logo de Converse de las zapatillas y les voy a poner esta porquería azul de JA!
lunes, diciembre 14, 2009
Mulholland Drive
No, porque para mi que toda la primera parte es un sueño de Diane, que en realidad quiere ser como Camilla. Y en su sueño, Camilla es Rita. Es indefensa y no entiende nada, la necesita a Betty - que es la Diane en el sueño - y es Betty la que es una actriz genial y le va re bien. Che, ¿pero y quién es el cowboy? ¿qué quiere decir? Las tetas de la morocha son siliconas, se re nota. Bueno, y ahi cuando aparece el cowboy, el tipo es como que "despierta" a los personajes, los hace reaccionar. No, para mi que esta parte del Winky's es sueño, ¿no ves que usa Steadycam, y hace como que flota? Todo esto es el punto de vista de la rubia. Es buenísima esa escena que Rita pregunta "¿Dónde estás?" jajajajaja es simplemente graciosa... Silencio. No hagas eso Diego, me da miedo. Mirá si te levantás a la noche y está el cowboy sentado mirándote. Basta Diego, me da miedo. Y mirá si te levantás al baño y está parado al lado de la secadora así, tranquilo. Que tarado, me da miedo en serio. No, para, la última. No, Diego, basta. No, en serio... imaginate ahora que mirás, y está mirando por la ventana de la otra casa. Andate a la mierda pelotudo.domingo, diciembre 06, 2009
Ringbahn party
En el camino nos encontramos con Andra, una rumana que trabaja en la biblioteca de la ECLA, y varios más de la comunidad. Al evento estaban confirmadas 2.000 personas en Facebook, y no sé cuántas más había en esa estación. Era imposible caminar. Todos tomando de alguna botella y esperando que pasara algo. Alguien del grupo decidió que subiéramos la escalera, en dirección a la salida, porque la idea era que todos esperáramos ahí y bajar rápido cuando llegara el tren. Ahí se prendió la música y todos se pusieron en la misma sintonía. Grandes masas de pibes y pibas saltando y coreando Seven Nation Army (Oh-Ohoh-Ohohohoh) era un descontrol. Por más que no quisieras, saltabas igual, porque la masa te llevaba. De pronto llegó el tren, con unos pocos asajeros desprevenidos adentro, y el mar de gente empujó para entrar. Nosotros no llegamos, nos quedamos afuera. Todos adentro saltando, algunos vagones se empezaron a sarandear. El tren no quería arrancar. Dejó las puertas abiertas un rato largo, después apagó las luces. Finalmente cerró y se fue, con cientos de pibes adentro. Todavía quedaban otros tantos en el andén. Cuando llegó el segundo tren, entramos. Diego se había convertido en mi segunda espalda. Nos quedamos un rato en el vagón, saltando y gritando, apretados contra cuerpos ajenos. Cuando vimos que este tren no iba a arrancar, nos bajamos.
Ahí todo se empezó a descontrolar más. Algunos se subieron al techo y empezaron a caminar por los vagones, otros se trepaban a las máquinas de boletos. Un pibe prendió fuego un tacho, nosotros olimso el plástico desde la escalera. Más o menos lo que pasa cada tantos meses en la línea Sarmiento - y se llama "la furia de los pasajeros" - acá se hace por joder, es una fiesta. Es algo así como sacarle la lengua a un cana y salir corriendo. El problema no es tomar alcohol en el transporte público, porque es legal y muchos lo hacen siempre. Lo que no se puede es poner música fuerte, hacer pogo en el vagón, romper botellas contra el tren, treparse y esas cosas.
Ahí estábamos, en la escalera, pensando en ir a Wedding, porque había dos puntos de encuentro (algunos decían que uno tal vez era falso), y el otro era ese. De pronto, Andra gritó "¡Viene la cana, viene la cana!", y todos nos metimos en el tren que iba al lado opuesto, no en el que estaban todos. Ese estaba parado hacía poco. Nos subimos y vimos bajar mamotretos vestidos de azul, con palos en la mano. Che, que bueno que nos subimos al tren. Si, mal. Si... che, no arranca igual esto. Se apagaron las luces. El tren no iba a salir jamás. Nos bajamos y salimos de la estación. En la puerta había cinco combis de la Polizei, las esquivamos con cara de fin de semana y caminamos al autobus. Fuimos a Wedding.
Allí estábamos, esperando el tren, cuando cayó un grupo de pibes con una mochila y parlantes que musicalizaban la estación. Nos pusimos a bailar en el andén y nos sumamos al grupo. Cuando llegó el tren todos subieron, menos yo, que estaba esperando que Diego volviera del kiosco. El vagón se hizo pogo. Yo le pedí a Dana que Andra me llamara y me dijera dónde iban a estar.
Luego quisimos alcanzarlos, pero fue imposible. Andra me llamaba cada diez minutos para decirme que cambiaban de posición. Nos bajamos en Wedding, y cuando quisimos volver al tren, tres policías - esta vez vestidos de verde y más protejidos - nos dijeron que no podíamos usar esa estación. El último llamado de Andra me dijo que había llegado la policía y que se tuvieron que dispersar. Habían perdido a varios del grupo y la fiesta se disolvía en las calles de Berlín.
Diez minutos después de llegar a Pankow, Dana golpeaba fuertemente nuestra ventana. Había perdido la llave y necesitaba entrar. Dijo algo más sobre la suerte que tuvo de enganchar el tram, que ya no podía estar parada y que había perdido a los otros. Yo la escuchaba a medias, sin decidirme entre quedarme en este mundo o perderme en pesadillas de trenes que se prenden fuego y policías pacifistas.
viernes, noviembre 27, 2009
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