jueves, noviembre 05, 2009

En Berlin se cansó de llover y empezó a nevar

Es una mezcla de cosas.
Ayer estaba en la clase obligatoria, la de Historia Intelectual donde estudiamos la República. Estaba dando la conferencia uno de mis profesores favoritos, Jarrell. De pronto encontré que estaba diciendo cosas muy parecidas a las que se me ocurrieron a mi cuando lei el segundo libro, en el que Sócrates decide inventar la ciudad teórica. En resumidas cuentas, el septuagenario irónico quería construir una ciudad para ver ahí - en una escala grande - cómo surgía la justicia y la injusticia; para luego ver si alguno de estos elementos se repetía en el ser humano - como individuo, escala chica. Yo intuyo que la justicia se va a dar en cómo uno se relaciona con los demás. Si trasladamos esto al Ser Humano, mi tesis era "un Ser Humano justo será aquel que se relacione en buenos términos consigo mismo, es decir, que se mantenga sincero con sus propios valores". Gerald habló no exactamente de esto, pero si de la relación Ser Humano - Ciudad. Estuvo interesantísimo (si a alguien le copa, hago otro post con todo lo que anoté).
Cuando terminan estas conferencias, siempre hay un espacio para hacer preguntas. Y yo participé un montón. O sea... ¡Yo participé un montón! ( = tono de sorpresa). Digamos, hasta antes de ayer, me sentía que por ahi no estaba en el lugar correcto. El idealismo me da un poco de alergia, y más de una vez pensé "guaichis, que inteligente, cómo se le ocurrió eso...". Y de pronto estaba en el Lecture Hall, ahi, haciendo observaciones sobre el hombre, que sacrifica su individualidad en pos de la vida en comunidad, y que esto vuelve sobre él con beneficios, y que los griegos no tienen una palabra para diferenciar la individualidad de cada uno... En fin, mis pensamientos me tomaron por sorpresa. Como que entraron en mi cerebro y me dijeron "Che, vi luz, entré".
Y en ese preciso momento en que Gerald me estaba respondiendo, me pareció ver detrás de él que las gotas de la lluvia incansable (que nos había acosado los últimos tres días seguidos) se hacían más gordas. De pronto ya no eran casi imperceptibles, tenían un color: blanco. Ya no caían con tanta fuerza, flotaban. Había empezado a nevar. En media hora, los suelos se cubrieron de blanco.
Y en la cafetería, Una me dijo: "que buen punto que hiciste, me despertaste. Me estaba quedando dormida". Bueno, que lindo. Por dos motivos. Uno, a una compañera le pareció interesante también lo que yo tenía para decir. Dos, parece que no soy la única que se queda dormida en clase.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Cuando lo transparente se vuelve blanco es porque se transformó en algo sólido, valioso y atrapante. Si, además, ESO pasa en el cerebro de un ser humano es porque aprendió a creer en las ideas que se le ocurren y a considerarlas valiosas. Siempre están ahí, transparentes, esperando que yo las reconozca para volverse blancas y brillantes.
Me anoto para saber algo más de tus apuntes de clase!

Marina Paiz dijo...

acá parece que el tiempo se empeñó el llover todos los fines de semana. macanudo, eh. durante la semana un calor que te derretís donde sea que estés, y cuando llega al amado y libre viernes... lluvia de nuevo!
muy aguafiestas.
como que te llueve para que claves el culo y te pongas a estudiar, pero no. no no le voy a dar el gusto. mejor me cocino una rica torta.

jejeje(:
hola amigaa